CANTANDO BAJO
LA LLUVIA
Crónica de un
éxito asegurado
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| El Boss en plena actuación |
Bruce Springsteen
encandila a las 45.000 personas que anoche vibramos con su segundo concierto en
Donostia. Los chaparrones de lluvia no lograron desanimar ni al público ni a la
E Street Band
La emoción había ido
creciendo desde que conseguimos las entradas para el concierto de Bruce (es
como de la familia, por eso le llamamos así) allá por el mes de Noviembre.
Pasaron las Navidades, empezó el año, cada uno siguió con sus cosas, el
trabajo, la familia pero, por fin, había llegado el día del concierto. Autobús
alquilado para ir más cómodos y tranquilos, camisetas del Boss, bocadillos para la cena, entradas en los bolsillos y el ánimo
por las nubes. Y, primer inconveniente: las nubes precisamente. Habían
anunciado un fuerte temporal justamente para la hora del concierto y aquí, en
el Cantábrico, estas cosas son serias.
Poco antes de comenzar el concierto cayeron varios chaparrones que no
desanimaron al público que estábamos en el campo de fútbol de Anoeta. Los fans
recibimos la lluvia a grito limpio y cantando a coro un sonoro
"Oe-oe-oe". Otros hacían tiempo soplando con la armónica la melodía
de The River, quizá para
espantar la lluvia.
Cayeron rayos, truenos y centellas poco antes de las 21.35 horas
cuando -con bastante retraso-, Bruce saludó con un "Gabon Donostia" y
sonaron las primeras notas de Who'llStop The rain, una apropiada versión de la Creedence. Y
se desató el delirio. Como siempre en todos y cada uno de los conciertos de
Springsteen y la E Street Band.
Los 45.000 espectadores que llenábamos el estadio de Anoeta paladeamos
entonces las primeras notas de uno de los directos más explosivos jamás escuchados.
En mitad de un increíble
chubasco, a ambos lados del escenario, en lo más alto, ondeaban dos banderas, a
la izquierda la ikurriña y a la derecha la estadounidense. Barras y estrellas
para una noche fresca y llena de reivindicaciones sociales y ataques contra los
responsables de una crisis devastadora. Entre los primeros temas abundaron los del
nuevo álbum, Wrecking Ball. Lo que vino después
fueron canciones
de “holas y adioses, de lo que un día perdemos y de
lo que queda para siempre", es decir, canciones sobre los atentados
del 11 de septiembre y
recuerdo a los ausentes Danny Federici y
Clarence
Clemons, miembros de la banda ya desaparecidos.
La noche continuó con muchos de sus temas de siempre, coreados por
todos nosotros con entusiasmo: Prove
it all night, Waiting on a sunny day,
She's the one y la mítica The
River. Muchas de sus canciones más famosas se quedaron en el tintero. Pero
dio igual. Bruce volvió a demostrar que
sigue en forma a sus 62 años, con un estupendo manejo de todos los palos de
la música popular americana: rock, algo de blues, soul y el gospel.
El Boss terminó empapado en sudor, nosotros terminamos empapados en
sudor pero con la gran satisfacción de haber disfrutado de uno de sus mejores
conciertos del cantante.
De vuelta a casa, seguro que todos y cada uno de nosotros, adormecidos
por el traqueteo del autobús, íbamos pensando: “lo he visto de nuevo tocar en
director, he disfrutado de su música, de su personalidad arrolladora, tengo el
orgullo de poder decir, yo estuve allí.”
Cristina Ruiz De Gopegi
Os dejo el vídeo de una de las canciones míticas de Bruce Springsteen y que interpretó en Donostia

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