viernes, 19 de octubre de 2012

BRUCE SPRINGSTEEN EN DONOSTIA

 
CANTANDO BAJO LA LLUVIA
Crónica de un éxito asegurado




El Boss en plena actuación

Bruce Springsteen encandila a las 45.000 personas que anoche vibramos con su segundo concierto en Donostia. Los chaparrones de lluvia no lograron desanimar ni al público ni a la E Street Band

La emoción había ido creciendo desde que conseguimos las entradas para el concierto de Bruce (es como de la familia, por eso le llamamos así) allá por el mes de Noviembre. Pasaron las Navidades, empezó el año, cada uno siguió con sus cosas, el trabajo, la familia pero, por fin, había llegado el día del concierto. Autobús alquilado para ir más cómodos y tranquilos, camisetas del Boss, bocadillos para la cena, entradas en los bolsillos y el ánimo por las nubes. Y, primer inconveniente: las nubes precisamente. Habían anunciado un fuerte temporal justamente para la hora del concierto y aquí, en el Cantábrico, estas cosas son serias.

Poco antes de comenzar el concierto cayeron varios chaparrones que no desanimaron al público que estábamos en el campo de fútbol de Anoeta. Los fans recibimos la lluvia a grito limpio y cantando a coro un sonoro "Oe-oe-oe". Otros hacían tiempo soplando con la armónica la melodía de The River, quizá para espantar la lluvia
 

Cayeron rayos, truenos y centellas poco antes de las 21.35 horas cuando -con bastante retraso-, Bruce saludó con un "Gabon Donostia" y sonaron las primeras notas de Who'llStop The rain, una apropiada versión de la Creedence. Y se desató el delirio. Como siempre en todos y cada uno de los conciertos de Springsteen y la E Street Band.
Los 45.000 espectadores que llenábamos el estadio de Anoeta paladeamos entonces las primeras notas de uno de los directos más explosivos jamás escuchados.

En mitad de un increíble chubasco, a ambos lados del escenario, en lo más alto, ondeaban dos banderas, a la izquierda la ikurriña y a la derecha la estadounidense. Barras y estrellas para una noche fresca y llena de reivindicaciones sociales y ataques contra los responsables de una crisis devastadora. Entre los primeros temas abundaron los del nuevo álbum, Wrecking Ball. Lo que vino después fueron canciones de “holas y adioses, de lo que un día perdemos y de lo que queda para siempre", es decir, canciones sobre los atentados del 11 de  septiembre y recuerdo a los ausentes Danny Federici y Clarence Clemons, miembros de la banda ya desaparecidos.
 
La noche continuó con muchos de sus temas de siempre, coreados por todos nosotros con entusiasmo: Prove it all night, Waiting on a sunny day, She's the one y la mítica The River. Muchas de sus canciones más famosas se quedaron en el tintero. Pero dio igual. Bruce volvió a demostrar que  sigue en forma  a sus 62 años, con un estupendo manejo de todos los palos de la música popular americana: rock, algo de blues, soul y el gospel. 

El Boss terminó empapado en sudor, nosotros terminamos empapados en sudor pero con la gran satisfacción de haber disfrutado de uno de sus mejores conciertos del cantante.

De vuelta a casa, seguro que todos y cada uno de nosotros, adormecidos por el traqueteo del autobús, íbamos pensando: “lo he visto de nuevo tocar en director, he disfrutado de su música, de su personalidad arrolladora, tengo el orgullo de poder decir, yo estuve allí.”

Cristina Ruiz De Gopegi

Os dejo el vídeo de una de las canciones míticas de Bruce Springsteen y que interpretó en Donostia








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